32 años y medio de cárcel impuestos a un salesiano de un colegio de Vigo por abusar de menores



INE • 

El número de mujeres víctimas de violencia de género aumentó un 3,2% en el año 2021, hasta 30.141.

La Estadística de Violencia Doméstica y Violencia de Género se obtiene a partir de la explotación estadística del Registro Central para la Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica y de Género. Esta estadística se realiza por el INE en virtud de un acuerdo de colaboración suscrito con el Ministerio de Justicia, organismo titular de dicho registro, suscrito entre ambas instituciones el 3 de julio de 2007, actualizado y renovado en 2017.

Se presenta por separado la información correspondiente a violencia de género y a violencia doméstica. Los resultados se refieren a los asuntos incoados, con medidas cautelares dictadas, inscritos en el registro durante el año de referencia. A partir de 2015 se publica también información sobre las sentencias firmes dictadas en el año de referencia, que corresponden a asuntos que fueron inscritos en el registro en ese año o en años anteriores.

El objetivo de esta estadística es conocer el número de víctimas con medidas cautelares u orden de protección y de personas denunciadas en los asuntos inscritos en el registro a lo largo del año de referencia. A partir del año 2015 se incluyen las personas condenadas y absueltas en sentencias firmes dictadas en el año de referencia, correspondientes a asuntos inscritos en el registro en el año de referencia o en años anteriores.

Ello permite estudiar sus principales características sociodemográficas (sexo, edad, lugar de nacimiento, tipo de relación) y proporcionar información detallada sobre medidas cautelares dictadas, infracciones penales imputadas y penas impuestas, tanto a nivel nacional como autonómico.

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha confirmado la condena de 32 años y medio de cárcel impuesta por la Audiencia Provincial de Pontevedra a un sacerdote de un colegio de Vigo por abusar de seis menores. Los magistrados indican en la resolución, en la que rechazan el recurso del salesiano, que la tesis de que pudo practicar los tocamientos otra persona “se presenta absolutamente fuera de los parámetros probatorios” y subrayan que las pruebas psicológicas que se practicaron sobre el acusado “en nada impiden la realización de hechos como los que nos ocupan”.

Además, aseguran que en las alegaciones pretende “establecer sombras de duda en cuanto a las testificales de las víctimas”, las cuales, según el alto tribunal gallego, cumplen con todos los parámetros de credibilidad y, además, están corroboradas por la prueba pericial psicológica practicada a los afectados.

En relación con que los hechos no se denunciasen de inmediato, los jueces destacan que, según su experiencia, los abusos a menores “no siempre son denunciados de modo inmediato”. Ese retraso, según explican en la sentencia, “obedece a muchas circunstancias, entre las que se podrían citar: el sentido de culpa, el miedo a ser tratados como mentirosos o la sensación de impunidad, teniendo en cuenta la personalidad de quien realiza los abusos y su posición de dominio en el entorno escolar y, diríamos también, en el biológico, aunque solo sea por la diferencia de edad”.

El TSXG también hace referencia al argumento esgrimido en el recurso en relación “con una posible magnificación de los hechos”. Así, señala que “la posibilidad de comentar todo lo ocurrido antes del inicio de las diligencias penales viene dado por el contexto en que los hechos se producen, dos campamentos y un proceso de instrucción por parte del colegio ciertamente innecesario”.

La Sala subraya que el apelante, “que ciertamente no ha organizado ni la caminata de Valga, ni el campamento de verano con la finalidad de practicar abusos”, se ha aprovechado “de la circunstancia de ocupar las mismas dependencias y compartir con los menores las noches de una y otra actividad, con una mayor facilidad para sus fines derivada de la confianza de los menores y de las posibilidades de desplazamiento que en su condición de director y monitor tenía”. 

El TSXG recalca que “la superioridad o prevalencia del apelante sobre los menores” es manifiesta, pues recuerda que se trata “de un profesor de religión, director de actividades, monitor, director también de las actividades de la asociación Abertal, que solo por tal condición ya se sitúa en un plano de superioridad indudable sobre los alumnos y, concretamente, sobre las víctimas”.

Los magistrados, además, añaden que esa superioridad “lo es también desde el propio reconocimiento que las víctimas hacen del hoy recurrente, precisamente considerando que es un segundo padre o alguien en quien confiar y, por tanto, descartando de inicio cualquier comportamiento que pudiera resultarles perjudicial”. 

La Sala destaca en la sentencia, contra la que cabe presentar recurso ante el Tribunal Supremo, que la actuación con superioridad resulta eficaz porque “se desarrolla en entornos en los cuales la dependencia de las víctimas con relación al recurrente no solo se desarrolla en el término abstracto profesor/alumno, sino en el plano concreto de quien dirige la actividad o es monitor de ella”.

Foto: MarcelloRabozzi Pixabay