La iniciativa de un Guardia Civil fuera de servicio permite acabar con una organización que introducía hachís en Andalucía


En diciembre de 2018 un guardia civil de descanso, cuando circulaba en su coche, observó un todo terreno que por sus características resultaba sospechoso de utilizarse para cargar fardos de hachís. De hecho contactó con la Central Operativa de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, y pudo confirmar que el vehículo ha sido robado.

Este guardia civil realiza entonces un seguimiento al mismo y otro vehículo, de los que usan de seguridad las organizaciones dedicadas al narcotráfico, y se interpone entre ambos. El todo terreno consiguió huir pero fue identificado el conductor del vehículo de seguridad.  

Este hecho, junto con otros, llevó en marzo de 2019 a iniciar una investigación, ante las sospechas que una organización criminal ubicada en la Comarca de La Janda estuviera introduciendo hachís en embarcaciones de recreo. Después de meses de investigación y de varios alijos intervenidos, los guardias civiles constataron que la organización utilizaría embarcaciones semirrígidas que cruzarían el Estrecho con el cargamento de hachís y lo fondearían en aguas internacionales, pero cerca de la costa gaditana.

Una vez fondeado, la organización se desplazaría en una embarcación recreativa al punto exacto proporcionado por la organización marroquí y lo llevarían al puerto pesquero desde donde salió la embarcación recreativa para desde allí en vehículo llevarlo a la guardería.  

También los investigadores conocieron como usaban diferentes embarcaciones a nombres de terceros sin antecedentes por narcotráfico, para eludir la investigación policial si era aprehendida la embarcación.  Por otro lado, aunque ellos preferían introducir la droga por el puerto, en caso de verse sorprendidos por la Guardia Civil fondeaban rápidamente el hachís en el mar y una vez pasado el peligro, lo recogían del mar y lo trasladaban a la costa. 

En tierra tenían vehículos sustraídos todo-terrenos y motos quad, que usaban para transportar la mercancía de la costa a la guardería. De hecho durante la investigación la Guardia Civil realiza tres incautaciones de hachís a la organización. 

En la primera de las intervenciones, la organización cambió el lugar del alijo del Puerto de Barbate a otro, por encontrarse la Guardia Civil realizando en el citado Puerto una actividad humanitaria con inmigrantes, pero abortan al encontrarse cerca la patrullera del Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil de Cádiz. Finalmente realizaron un fondeado en una zona de acantilados prácticamente inaccesible desde tierra donde fueron aprehendidos por los agentes 320 kilogramos de hachís. En la segunda intervención los guardias civiles averiguaron que la organización preparaba otra salida con otra embarcación recreativa hacia aguas internacionales, pero tras abordarla, no encontraron fardos en la misma.

No obstante, posteriormente se descubrió una boya sospechosa muy cerca del lugar, de la que colgaban 19 fardos de hachís. La última intervención se produce en una embarcación recreativa en aguas cercanas a Barbate y en la que se aprehenden 340 kilogramos de hachís y se detiene a los dos tripulantes. 

Una vez conocido el modus operandi de la organización y el rol que tienen los miembros de la misma, se realiza la fase de explotación de la Operación. Los investigadores de la Guardia civil solicitan 18 entradas, 14 de ellas en Barbate, y se movilizan más de 200 guardias civiles de diferentes especialidades.

Se logra desmantelar por completo la organización y se pone a disposición judicial a sus 35 componentes por delitos Contra la Salud Pública, Contra el Patrimonio, y Pertenencia a Organización Criminal. Además, se intervienen en total 1260 kilogramos de hachís, 7 embarcaciones, se recuperan 8 vehículos sustraídos, se aprehenden 6 vehículos comprados con los beneficios obtenidos con el narcotráfico, material electrónico e informático y 20.000 euros en efectivo.

Guardia Civil