La importancia del criminólogo en la policía


Igual que se reservan el 10% de plazas para militares en el Cuerpo Nacional de Policía, se deberían destinar otro tanto por ciento para criminólogos

Todos como ciudadanos queremos tener en España una policía profesional, eficaz y bien preparada. En la actualidad existen los estudios universitarios de Criminología, una ciencia multidisciplinar que se encarga del estudio del delito, del delincuente, de la víctima y del control social del comportamiento desviado. Al tratarse de una ciencia interdisciplinar abarca un gran abanico de materias procedentes de muchos ámbitos profesionales. Tal y como se recoge en su plan de estudios, se imparten asignaturas de psicología, psiquiatría, estadística, victimología, policía científica, medicina legal, derecho, etc… Esta es la teoría. En la práctica es todo muy distinto.

La Criminología se ha convertido, hoy por hoy, en una carrera universitaria sin salidas profesionales

El Grado en Criminología fue reconocido en 2009 por el Ministerio de Educación como título universitario oficial, ya que hasta entonces, a pesar de la existencia de esta disciplina, no estaba reconocida como tal.

Dentro del ámbito policial hay un conjunto de labores y tareas que deberían de estar en manos de personas más especializadas, preparadas y con un cierto nivel de estudios. Cuando una persona acude a unas dependencias policiales, a excepción de renovar el DNI, se suelen dar situaciones personales difíciles y delicadas a nivel personal y/o emocional.
Por ejemplo, comunicar la muerte de un familiar, atender a víctimas de violencia de género, trato especializado con menores, personas perjudicadas que acuden a interponer una denuncia, elaborar estrategias de política criminal para paliar la delincuencia en una determinada zona, realizar inspecciones oculares técnico policiales, etc…
En todas estas tareas, entre otras muchas más, tendría lugar la figura del criminólogo; una persona con una titulación universitaria, especializada y con altos conocimientos para llevar a cabo todas y cada una de las funciones citadas con anterioridad. De esta manera se lograría un modelo policial en España más preparado, profesional y especializado.
En cambio, en estos momentos parece que el papel de la criminología es absurdo e irrelevante. Desde el Ministerio de Educación se ha creado una carrera universitaria sin que previamente se hayan planteado las posibles salidas laborales de la misma. Sin embargo, se trata de una de las formaciones a las que más se le tendría que prestar atención, ya que el ámbito de la seguridad ciudadana y la labor policial constituyen uno de los pilares más importantes y fundamentales de nuestra sociedad.

Se deberían reservar plazas para criminólogos en las oposiciones al Cuerpo Nacional de Policía

La solución a este problema es muy sencilla. Tenemos, por una parte, un título universitario que es la Criminología sin una clara salida laboral. Y, por otro lado, unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a los que sería conveniente introducir a personas más especializadas, profesionalizadas y con conocimientos en materias policiales. De la misma manera que se reserva el 10% de plazas para militares en el Cuerpo Nacional de Policía, se deberían de destinar otro tanto por ciento para criminólogos. Cuando una persona acude al hospital tiene la certeza de que va a ser atendido por un profesional más especializado en la materia concreta. La atención y asistencia a una víctima o perjudicado/a en el ámbito policial también debería ser tratado por un profesional, y al criminólogo se le ha formado y está cualificado para ello.

La situación personal de un futuro criminólogo

En el año 2010 inicié los estudios de la primera promoción de estudiantes del Grado en Criminología. Desde entonces han transcurrido cuatro años de constante formación y este cuatrimestre finalizo la carrera junto con las prácticas y el trabajo de fin de grado.
Igual que al resto de mis compañeros, las personas más allegadas y conocidos que saben que estoy cursando los estudios de Criminología me suelen hacer la siguiente pregunta:

“¿Y eso que estás estudiando para qué sirve?”

A día de hoy, y tras cuatro años de estudios, todavía nadie tenemos clara la respuesta a la cuestión planteada. Estoy convencido que cualquier futuro criminólogo se dará por aludido al leer estas líneas. Sin embargo, y con la finalidad de no ser tan negativo, siempre respondo con el mismo argumento. Mi intención, igual que el 95 % de mis compañeros, es ser policía. Considero que la carrera aporta una serie de conocimientos que corresponderían al 80% del temario teórico de una oposición al Cuerpo Nacional de Policía. Además, una vez dentro del cuerpo, voy a tener esa especialización y profesionalidad al tratar, por ejemplo, con menores de edad, víctimas de violencia de género y cualquier otra situación policial, que aunque la experiencia de ser policía te aporte ciertos conocimientos y habilidades, siempre tendrás más facilidad de manejar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *