Condenado a 23 años por asesinar a su expareja a cuchilladas en Tenerife



Poder Judicial • 

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a 23 años de prisión al hombre que en noviembre de 2019 asesinó a cuchilladas a la que había sido su pareja durante años, una joven de 26 años, cuando se enteró de que esta había iniciado otra relación. El crimen se consumó en la localidad de San Isidro de Granadilla de Abona, en la isla de Tenerife. 

Además de la condena penal, la sentencia dictada por la Sección Quinta de la Audiencia en consonancia con el veredicto de culpabilidad dictado por el jurado impone al acusado la obligación de indemnizar a la madre de la víctima con 150.000 euros y le somete a 10 años de libertad vigilada a contar a partir de que salga de la cárcel. 

La resolución declara probado que en la madrugada del 25 de noviembre de 2019, el acusado, con ánimo de acabar con la vida de la víctima, y encontrándose esta en el dormitorio de su domicilio, “la atacó con varios instrumentos cortantes, utilizando a tal fin un cúter, dos tijeras -una de ocho centímetros de hoja y otra de doce centímetros de hoja-, y finalmente un cuchillo de cocina de 20 centímetros de hoja, tras habérselo arrebatado a la abuela [de la víctima], de 87 años de edad, que también residía en la vivienda, cuando la misma acudió en su ayuda portando el citado cuchillo”. 

Como consecuencia de su actuación, el encausado le ocasionó a la que había sido su novia graves heridas, que produjeron su fallecimiento antes de las 05:00 horas de ese día, sigue. 

Agrega el fallo que el asesino “se autolesionó antes de ser detenido en el lugar de los hechos por agentes de la Policía Local”. 

La sentencia declara probado que el encausado atacó a la joven “de forma sorpresiva, mientras la misma se encontraba en el domicilio en el que ambos residían, segura y confiada por esa situación y sin sospecha alguna del inminente ataque, haciéndolo además cuando ella se encontraba durmiendo en su habitación y utilizando de forma continua y sostenida diferentes armas blancas, todo lo cual limitó enormemente la posible reacción defensiva de la misma y evitaba cualquier peligro para el encausado”. 

Detalla que el encausado, natural de Colombia, había llegado a Tenerife en junio de 2019, manteniendo desde ese momento una relación sentimental con convivencia con la hoy fallecida, que cesó a principios del mes de octubre de ese mismo año, residiendo juntos, incluso tras el cese de la relación, en el domicilio de la misma y de su abuela. 

Acoso 

Subraya que, casi desde el inicio y durante la relación sentimental con la víctima, “e incluso una vez finalizada dicha relación”, el hoy condenado sometió a la joven “a una situación de control y vigilancia, que llegó a ser agobiante para ella, pretendiendo acompañarla en todo momento, llegando a seguirla y vigilarla cuando salía sin él, aislándola de su familia y amigos, controlando sus llamadas y mensajes, apoderándose de sus claves con las que, sin su consentimiento, accedió a su teléfono móvil y a su ordenador, así como a sus redes sociales, a su correo electrónico y a sus conversaciones de WhatsApp, lo que le permitía conocer todos sus movimientos, descubriendo finalmente de ese modo que la misma

había iniciado una nueva relación sentimental, no admitiendo el encausado ni esa nueva relación ni el hecho de que hubiese terminado la que ellos mantuvieron, llegando a ejercer [sobre ella] un dominio que incluso determinó que la misma llegase a sentirse culpable por el hecho de que la relación entre ellos hubiese terminado”. 

La sentencia, que confirma la prisión preventiva del ahora condenado, es susceptible de recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias.